6/21/2007

Los recuerdos y sentimientos

El lunes recien pasado, tuve mi chequeo bimensual en UNICAR, antes de que me vea el cardiólogo, es requisito que debo pasar a examen de sangre para corroborar los niveles de INR; el examen se realiza en UNOP (Unidad Nacional de Oncología Pediátrica) que se encuentra a un costado de Unicar; y dicho sea de paso, allí trabajaba mi gran amiga Beatriz, que recién acaba de fallecer.
Ha sido común para mí encontrarme en la clínica de extracción de sangre, a niños que padecen de diferentes tipos de cáncer y que se encuentran recibiendo quimioterapia. A diferencia de otras veces, ahora me afectó.
Cuando finalizó la consulta aproveché el tiempo para recabar información de la Institución, en vista de que me encuentro realizado el trabajo de tesis en UNICAR previo a doctorarme; por error subí al área de Pediatría y pude observar por la vitrina a un bebé en encamamiento, el que se encontraba conectado a un sinfín de aparatos; regresé, encontré la oficina indicada y obtuve la información requerida.
El día martes me di a la tarea de leer los documentos proporcionados, que están relacionados a la historia de los inicios de UNICAR y a solas me quebré emocionalmente, es como si mi historia hubiera regresado al inicio del padecimiento cuando tenía cinco años; las experiencias del día anterior aunado a la lectura de la información, dieron como resultado el proceso de sensibilización.
Los profesionales en la salud, en nuestro trabajo debemos asumir una postura de fortaleza, a fin de que los acontecimientos externos no nos afecten y así contar con mayor objetividad en la ayuda a los demás, pero corremos el riesgo de caer en la indolencia; sin embargo es innegable que con los recuerdos vienen los sentimientos personales.
Me preocupe mucho, consulté con un amigo y colega sobre esto y le pregunté qué hacer ante esa disyuntiva, me dijo lo siguiente “Yo estaría mas preocupado si usted se mostrara indiferente ante el dolor ajeno, eso es lo que nos hace humanos, las personas que trabajamos con otras personas, debemos estar dotados de mucha sensibilidad y empartía, para hacer mejor nuestro trabajo”.
Prometo que les iré contando los avances en la investigación con los pacientes de UNICAR.

13 comments:

G.Ruiz said...

No cabe duda que algunas veces nuestro desempeño dentro del area profesional donde trabajamos nos cierra los ojos a los demas y nos vuelven un tanto insensibles, pero dejar que nuestras emociones actuen son la muestra fehaciente de nuestra humanidad y de nuestro compromiso para con los demas.

Daniel de Witt said...

Es como dice el que comentó antes. La experiencia te va endureciendo, pero eso no debe hacer que se pierda la sensibilidad.
Yo soy periodista. Hace 10 años trabajo en un periódico. He visto cosas atroces, tremendas, y en esos casos cuesta mucho seguir tomando apuntes o disparando una cámara fotográfica.
Pero te acostumbrás.
Lo que no sé es si eso está bueno o no.
Un abrazo.

SCD said...

Hay mucha gente insensible, un paseo por este tipo de lugares les vendría bien.
Es normal que uno se humanice al ver estos casos tan conmovedores.
Saludos!!!

Mónica Lima Quinto said...

Gustavo, principalmente en las profesiones asistenciales, en donde ayudar a los demás se convierte en una forma de vida.
Daniel, Si está bueno o no creo que tu podés evaluar mejor que nadie la respuesta, por ejemplo ¿ha servido a tu profesion ser así? ¿siendo así te volvés más objetivo con la comunicacion social?, entonces la respuesta es afirmativa, siempre hay que darse un tiempo para volver a sesibilizarse, para bien de los tuyos.
scd, y uno se pregunta ¿por qué estos niños? si tienen un futuro por delante, son de las preguntas que no tienen respuesta y en donde la lógica no cabe.
Saludos a todos,

Roberto Lone said...

De acuerdo, y sobre todo cuando es medicamente hablando, la persona tiene aún que ser más sensible.
La madre Teresa de Calcuta nos ha dejado una de las enseñanzas más grande del siglo pasado para la eternidad en cuanto a sensibilidad hacia los demás: Ella -una gran mujer para mi-, decía que Jesús está disfrazado en los más olvidados y enfermos, y que en ellos se reflejaba el rostro de El. Cada vez que le daba amor, solidaridad y atención a uno de ellos lo hacía al mismo Jesús.

Cuando uno es verdaderamente profesional, debe saber cuando se debe ser frío y calculador, y cuando se debe ser humano con naturalidad. El paciente puede percibir para bien o para mal a su médico.

Saludos Mónica!

Daniel de Witt said...

Mónica, respondiendo a tu pregunta: soy argentino y vivo en Buenos Aires. Muchas gracias por tu comentario en mi blog.
Un abrazo.

Mónica Lima Quinto said...

Roberto, me encanta la historia de la madre Teresa, cuando yo era adolescente (hace un par de años ja ja ja) deseaba ser monja de la orden de la madre Teresa, ella decía: "a Dios no lo podemos ver, pero a nuestros semejantes si"
Saludos para ti.
Daniel, mi hija la quinceañera (Moniquita) se MUERE por conocer Argentina, yo creo que desde conoció a Messi, dice que cuando tenga edad para ir a la universidad, va a gestionar una beca para estudiar allá Ciencias de la Comunicación, yo creo que lo va a lograr en vista que tiene buenos punteos y al contrario mio, es muy extrovertida y linda en todo sentido.
Gracias por la visita.

La Filistea said...

Sabès Mònica admiro muchísimo a la gente que tiene la capacidad de ponerse a trabajar en lugares como èstos.

Roberto mencionaba a la Madre Teresa, hace tres años leí su biografía y me quedé IMPACTADA, fuè para mì como cuando te sacuden porque yo sabìa que ella era digamos 'especial' pero nunca me imaginè hasta que punto.

Desde ahì ha empezado una serie de enseñanzas para mì sobre lo que es trabajar con enfermos. A mì me costarìa muchìsimo.

Pero yo quiero seguirte leyendo plizzz!!

Abrazos fuertes!

Mónica Lima Quinto said...

Filistea, que bueno saber de ti, después de tanto tiempo (tal vez no fue mucho, pero a mi me lo pareció). La madre Teresa fué una mujer ejemplar, a ella y a Gandhi, los he admirado toda la vida, pero sabés que no a todos nos llaman las mismas cosas por ejemplo yo no podría hacer política ji ji ji.
Saludos,

Calle Quimera said...

Debe de ser espantoso ver niños con ese terrible problema. No creo que ningún médico pueda nunca insensibilizarse ante algo así, a menos que tenga una piedra en el lugar donde debiera estar el corazón.

Un beso.

Mónica Lima Quinto said...

Calle Quimera, pues aunque no lo parezca, tengo razones para afirmar que es así. Es lamentable que quien se supone tiene que dar aliento a las personas, las vea de forma indiferente.

Juan said...

Oime seria interesantisimo desarrollar un proyecto artistico para esa Unidad.
Recuerdo que hace como veinte años hicimos un pequeño proyecto para Ortesis y Protesis que pretendia buscar independencia en el desarrollo de tecnicas y tecnologias referentes a Bionica en guatemala. En ese tiempo se quedo archivado en algun lugar de la Universidad, pero si crees posible la inclusion de ARTE y terapia, aqui tenes un colaborador en la distancia. podrian ser materiales o hasta reclutar voluntarios internacionales con suficiente solidaridad para dar una alternaticva mas en el proceso de sanacion.
un abrazo.

Mónica Lima Quinto said...

Juan, que buena onda que seas tan sensible, te escribiré por correo para que me digás en que consiste el proyecto.
Saludos,